Archivo mensual: julio 2012

Escudo de la provincia de San Nicolás de los Agustinos Recoletos

La Recolección Agustiniana surgió de un modo de entender la vida agustiniana, que hunde sus raíces en la reforma tridentina y en el ansia de vivir una vida más perfecta. Entre 1540 y 1588 fueron apareciendo entre los agustinos españoles deseos de trasplantar a su orden los ideales que estaban transformando la estructura espiritual e institucional de otras. Los primeros misioneros de México y Tomé de Jesús fueron sus principales representantes.

Tras varios intentos infructuosos, su sueño, impulsado por Jerónimo de Guevara y Luis de León y favorecido por Felipe II, comenzó a hacerse realidad en 1588. El día 5 de diciembre el capítulo provincial de Castilla, reunido en Toledo bajo la presidencia del cardenal Gregorio Petrocchini, general de la orden, mandó erigir en la provincia «tres o más monasterios de varones y otros tantos de mujeres en los que se practicase un género de vida más austera, la que, tras madura reflexión, reglamentase nuestro padre provincial con su definitorio».

Escudo de la provincia San Nicolás de Tolentino de la Orden de Agustinos Recoletos, OAR,

Escudo de la provincia San Nicolás de Tolentino de la Orden de Agustinos Recoletos, OAR,

El día 20 de septiembre de 1589 el consejo provincial aprobó su forma de vivir, redactada por fray Luis de León. Sus 14 capítulos giran en torno al espíritu de oración, a la igualdad que debe reinar entre todos los religiosos y a la ascesis.

Un mes más tarde, el día 19 de octubre, se instalaba en el convento de Talavera de la Reina (Toledo) la primera comunidad recoleta. La componían ocho religiosos encabezados por Francisco Briones y José de la Parada. Su vida era pobre, austera y totalmente referida a Dios. La  buena armonía entre calzados y descalzos facilitó la inmediata fundación de dos nuevos conventos en los pueblos vallisoletanos de El Portillo (mayo de 1590) y Nava del Rey (junio de 1591).

Tensiones muy comprensibles con los superiores de la provincia frenaron la marcha de los recoletos, pero no lograron detenerla. En 1596 se establecen en Madrid, donde no tardarían en construir su sede central; y en 1600, en El Toboso. Dos años más tarde Roma formaba con sus cinco conventos una provincia dedicada a san Agustín.

El espaldarazo romano reavivó las esperanzas de los recoletos. Con el apoyo del pueblo fiel afianzaron su presencia en Castilla y comenzaron a interesarse por otras regiones de España. Año tras año van dando vida a nuevos conventos en Aragón, Castilla, Cataluña, Extremadura, Valencia, La Mancha y Andalucía. En 1619 se establecieron en Roma.

Simultáneamente organizan el noviciado y los estudios propios, y sus ideales cruzan los océanos. El año 1604 inician su andadura en torno a la ermita colombiana de La Candelaria los primeros recoletos americanos. Al año siguiente los españoles se asocian a la vanguardia misional de la Iglesia zarpando para las lejanas tierras de Filipinas.

Escudo de la Provincia de San Nicolás de la Orden de Agustinos Recoletos, OAR

Escudo de la Provincia de San Nicolás de la Orden de Agustinos Recoletos, OAR.
Versión BN

En 1621 les llegó la suspirada sanción pontificia. Por medio del breve Militantis Ecclesiæ Gregorio xi elevó la provincia al rango de congregación y encomendó su gobierno a un vicario general. A finales de noviembre del mismo año el capítulo general de la nueva congregación, reunido en Madrid, eligió a su primer vicario y la dividió en cuatro provincias. Las tres primeras, localizadas en España, tendrían una fisonomía prevalentemente contemplativa. La cuarta, de carácter misional, comprendería los conventos y misiones de Filipinas.

La congregación continuaba bajo la jurisdicción del general de los agustinos, pero la presencia en ella de un superior supraprovincial, que visitaba regularmente sus comunidades y actuaba de juez de segunda instancia, fue erosionando su autoridad hasta alejarla del horizonte vital de sus religiosos. La urgencia de fortificar su identidad y trasmitirla a sus sucesores les movió a ajustar su legislación al espíritu de la Forma de vivir y a cultivar la historia propia.

Fruto de estas aspiraciones fueron la redacción de nuevos textos constitucionales y litúrgicos, la composición de un manual que les sirviera de guía por los vericuetos de la oración mental y la aparición de la primera historia de la Recolección. Entre 1621 y 1664 aparecieron tres ediciones de las Constituciones (1630, 1637 y 1664), dos del ceremonial (1621 y 1664), otras dos del ritual (1639 y1650), un comentario a la Regla de san Agustín (1656), una colección de documentos pontificios referentes a la congregación (1664), el primer volumen de su Historia General (1664) y la Teología mística (1644).

Por los mismos años los recoletos completaron su estructura material. En 1621, al adquirir la categoría de congregación religiosa, casi todas sus comunidades estaban instaladas en albergues provisionales, pequeños y a menudo malsanos e inadecuados. En los decenios siguientes casi todos logran su fisonomía definitiva, que conservaron casi intacta hasta su desaparición en 1835. Una buena parte de esos edificios fueron obra de fray Juan de la Virgen de la O (1565-1645) y de su hijo, el padre Lorenzo de San Nicolás (1593-1679), uno de los mejores arquitectos españoles de la época.

Escudo de armas de la Provincia San Nicolás de Tolentino de la Orden de Agustinos Recoletos

Escudo de armas de la Provincia San Nicolás de Tolentino de la Orden de Agustinos Recoletos

Durante el siglo XVIII la tensión religiosa de la orden decrece ostensiblemente. No faltaron almas selectas ni grupos de religiosos que con su fervor y su entrega apostólica ennoblecieran sus viejas estructuras. Pero con demasiada frecuencia prevalecieron los motivos naturales, el legalismo y el recurso indiscriminado a la costumbre. El espíritu místico y misional merma en la misma medida en que crecen la aspiración a una vida más cómoda y la sed de títulos honoríficos con su letanía de privilegios y exenciones. Fruto y, a la vez, síntoma de esa languidez espiritual son el estancamiento numérico y territorial de la comunidad, la rutina y la decadencia de la vida común.

Entre 1688 y 1824 la comunidad no logra abrir ni una sola casa en España. A mediados del siglo XVII alcanzó la cifra de 1.500 religiosos y en ella se mantuvo durante siglo y medio. En 1808 había descendido a unos 1.100, de los que 900 vivían en España y los restantes entre Colombia y Filipinas. La actividad constructiva fue intensa, se afianzan algunas devociones propias (Virgen de la Consolación, santa Rita) y menudea más de lo justo la residencia de religiosos en parroquias y capellanías extraconventuales.

Escudo de Armas de la Provincia San Nicolás de Tolentino de la Orden de Agustinos Recoletos

Escudo de Armas de la Provincia San Nicolás de Tolentino de la Orden de Agustinos Recoletos

La provincia de San Nicolás de Tolentino fue creada en el primer capítulo general, celebrado en Madrid a fines de noviembre de 1621. Y desde el primer momento adquirió un perfil muy peculiar. Mientras que en las demás provincias prevalecía el aspecto conventual, en ella reinó siempre un espíritu misional. Hasta 1824 en que abrió el colegio-noviciado de Alfaro, trasladado cinco años más tarde a Monteagudo, no tuvo nunca ni noviciado ni teologado auténtico. Casi todos sus miembros eran reclutados entre los religiosos de las tres provincias españolas.

Su historia se confunde con la de la presencia recoleta en Filipinas. Durante dos siglos Filipinas fue su único campo de actuación, fuera de algunos pequeños apéndices en Japón (1623-1632) y Guam (1768-1906). En el siglo XIX la crisis de las provincias españolas la obligó a abrir seminarios propios en España, pero su campo de actividad continuó circunscrito al archipiélago de Magallanes. Sólo en el siglo xx Filipinas comenzó a compartir su monopolio con otras naciones: primero con Panamá (1898-1910), Venezuela (1898-1948), Brasil (1899-1907) y España (1899); luego con China (1907) e Inglaterra (1932); y últimamente con Perú (1939-1948), México (1941), Taiwan (1963) y Costa Rica (1963). En estos casi 400 años han trabajado en Filipinas más de 2.000 recoletos. Fueron especialmente numerosos durante la segunda mitad del siglo XIX.

La trayectoria histórica de la provincia ha conocido muchas idas y venidas. Ha experimentado la marcha alegre y veloz de los momentos de plenitud y el paso lento y pesado por las empinadas cuestas de la crisis y el desaliento. Podríamos distinguir en ella cuatro etapas.


Escudo de la Orden de Agustinos Recoletos

Escudo de la Orden de Agustinos Recoletos

Escudo de la Orden de Agustinos Recoletos

Los Agustinos Recoletos son una orden religiosa formada por cerca de 1.200 religiosos que, viviendo la vida fraterna en comunidad, quieren seguir a Cristo, casto, pobre y obediente; buscan la verdad y están al servicio de la Iglesia; se esfuerzan por crecer en la caridad según el carisma de san Agustín y la intensidad propia de la Recolección, movimiento de interioridad y radicalidad evangélica.

La Orden surge en el siglo XVI, cuando algunos religiosos agustinos, bajo el impulso del Espíritu Santo, por un especial carisma colectivo, desearon vivir su vida consagrada con renovado fervor y nuevas normas al servicio de la Iglesia. El Capítulo de la Provincia de Castilla, celebrado en Toledo en 1588, determinó que en algunas casas se viviera este nuevo modo de vida. A los pocos años de iniciarse la recolección, en 1605, parte la primera expedición misionera a Filipinas.

Los agustinos recoletos son herederos de la forma de vida suscitada por San Agustín (354-430) y asumida en el siglo XIII con espíritu mendicante por la Orden de San Agustín (Gran Unión de 1256). Después de más de tres siglos de historia, en 1912, fueron reconocidos por la Iglesia como orden religiosa autónoma.

Su proyecto de vida es el propio de una orden religiosa, suscitada bajo el impulso del Espíritu Santo y aprobada por la Iglesia: viviendo en comunión de hermanos, desean seguir a Cristo, casto, pobre y obediente; buscan la verdad y están al servicio de la Iglesia; se esfuerzan por conseguir la perfección de la caridad según el carisma de san Agustín y el espíritu de la recolección.

El carisma es una experiencia del Espíritu Santo que implica un modo específico de ser, una específica misión y espiritualidad, estilo de vida fraterna y estructura al servicio de la misión eclesial. El carisma agustiniano se resume en el amor a Dios sin condición, que une las almas y los corazones en convivencia comunitaria de hermanos, y que se difunde hacia todos los hombres para unirlos en Cristo dentro de su Iglesia. La vivencia del propio carisma les transmite la vitalidad que procede del Espíritu Santo, los renueva constantemente y los impulsa a la formación permanente para estar disponibles en el servicio de la Iglesia.

Escudo de la Orden de Agustinos Recoletos

Escudo de la Orden de Agustinos Recoletos

Patrimonio espiritual de la Orden son la vida, la doctrina y la Regla de San Agustín, la “Forma de vivir” de los comienzos de la recolección y el testimonio de santidad de tantos hermanos que, fieles al Espíritu, han dado vida a su historia.

Las Constituciones son la expresión del carisma de la Orden y proponen la manera peculiar de seguir a Jesús respondiendo a la vocación de agustinos recoletos. En ellas se integran los tres aspectos constitutivos del carisma: el amor contemplativo, el amor ordenado comunitario y el amor difusivo apostólico.

La Orden está formada por religiosos sacerdotes y religiosos hermanos; todos ellos viven su vocación, comparten la vida fraterna en la comunidad y tienen una misión que realizar.

Escudo de Armas de la Orden de Agustinos Recoletos

Escudo de la Orden de Agustinos Recoletos- Version española

Escudo de la Orden de Agustinos Recoletos- Version española

Coat of arms Order of Augustinian Recollects

Coat of arms Order of Augustinian Recollects

Brasao Agostinianos Recoletos

Brasao Agostinianos Recoletos

Escudo de la Orden de Agustinos Recoletos (Versión oficial)

Escudo de la Orden de Agustinos Recoletos

 

Escudo de la Orden de Agustinos Recoletos

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Diseño calendario agustino recoleto para 2013

Este es el resultado del diseño del calendario para el año que viene distribuido por los agustinos recoletos de Venezuela

Calendario agustino recoleto 2013. Diseño de Rafael Nieto

Calendario agustino recoleto 2013. Diseño de Rafael Nieto


Coat of arms augustinian recollects

Coat of Arms Order of Augustinian Recollects

Coat of Arms Order of Augustinian Recollects

The Augustinian Recollects are a religious order composed of approximately 1200 religious who, living the fraternal life in community, desire to follow Christ, chaste, poor and obedient. They search for the truth and serve the Church while seeking to grow in charity according to the charism of St. Augustine and the particular emphasis of the Recollection, a movement of interiority and evangelical intensity.

The Order came into being in the 16th century when a group of Augustinian religious, under the impulse of the Holy Spirit, discovered among themselves a collective charism by which they sought to live a life of renewed fervor and of new norms at the service of the Church. The Chapter of the Province of Castile celebrated in Toledo, Spain, in the year 1588, determined that in certain houses of the province, this new manner of life would be lived. Within a few years of the initiation of the Recollection, in 1605, the number of these religious departed on their first missionary expedition to the Philippines.

The Augustinian Recollects of today are heirs to a form of life first initiated by St. Augustine (354-430) and revised in the 13th century with a mendicant style by the Order of St. Augustine in the Great Union of 1256. After more than three centuries of existence, the Recollects were recognized by the Church as an autonomous religious order.

The corporate style of the Recollects is that which is proper to a religious order born as a result of the inspiration of the Holy Spirit and approved by the Church. The religious live in a fraternal community in which they desire to follow Christ, chaste, poor and obedient. They search for the truth and serve the Church. They seek the perfection of charity following the charism of St. Augustine and the spirit of the Recollection.